Namasté
Te saludo desde ese lugar eterno donde todos somos Uno; desde ese lugar sin principio ni fin que no necesita nada porque lo es Todo.
Te saludo desde las luces de colores que brillan en oscuridad del firmamento de mi Ser; desde ese lugar igual al todo que nos contiene y que al mismo tiempo nos crea incesantemente.
Te saludo desde mi cuerpo que no logra contener ni limitar mi Inmensidad, sino que me me sirve para representarme y transformarme; desde mis ojos que te ven sin verte cuando no te miran con los ojos del amor; desde mis labios que a veces te besan y otras te ofenden cuando no te hablan desde el fondo del corazón; desde mis oídos que a veces escuchan la música de tus palabras y melodías y otras están ensordecidos por los gritos incesantes de mis propios pensamientos.
Te saludo desde mi niña, esa que todavía cree en cuentos de hadas, desde mi adolescente que lo cuestiona todo, desde mi adulta que a veces es tan seria y desde mi vejez que está más cerca de los ángeles y de Dios porque ya no le teme a la muerte.
NAMASTÉ.

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