jueves, 28 de noviembre de 2013

Invitación fantástica



Te Invito a Pasear

Hoy no quiero trabajar
En lugar de eso, deseo montarme en mi bicicleta mágica, que rueda sin esfuerzo guiada por las mariposas de mis pensamientos y adornada con los colores de mis sueños. ¿Quieres acompañarme? ¿El destino final? No lo se. Y eso es lo más maravilloso, porque tendremos el privilegio de ser sorprendidos a cada paso. Si no tienes tu propia bicicleta, no importa; con mucho gusto te llevaré en la mía, que tiene tantos puestos como se necesiten. Pero si tienes tu propia bicicleta, será maravilloso, porque tendrás tus propios guías que enriquecerán el camino.

No te preocupes si no te acuerdas cómo montar. Sólo tienes que recordar cuando siendo un niño o una niña, te acostabas sobre el prado a observar seres fantásticos en las nubes. Lo maravilloso de este paseo, es que podremos llegar hasta donde nuestra imaginación lo desee; si no logras imaginar nada, no importa, será que hoy es un día para dejarte llevar o sólo para flotar. Pero no lo creo. Mira... acabamos de pasar por encima de un río de arco iris, con ángeles danzantes. Y... no te muevas... que una mariposa está pintándote de colores y está cosiendo alas en tu espalda. 

Vamos lentamente, sin apuros, dejando que la brisa nos despeine y se lleve nuestras tristezas y miedos. Siente el aire atravesando tu corazón. Escucha el canto de ballenas y el trino de los pájaros que han venido a darnos una serenata porque están felices de recibirnos en su reino de sueños.

Gracias por tu hermosa compañía. Uno de estos días saldré a navegar. ¿Te apuntas?


miércoles, 6 de noviembre de 2013

Te saludo


Namasté
Te saludo desde ese lugar eterno donde todos somos Uno; desde ese lugar sin principio ni fin que no necesita nada porque lo es Todo.
Te saludo desde las luces de colores que brillan en oscuridad del firmamento de mi Ser; desde ese lugar igual al todo que nos contiene y que al mismo tiempo nos crea incesantemente.

Te saludo desde mi cuerpo que no logra contener ni limitar mi Inmensidad, sino que me me sirve para representarme y transformarme; desde mis ojos que te ven sin verte cuando no te miran con los ojos del amor; desde mis labios que a veces te besan y otras te ofenden cuando no te hablan desde el fondo del corazón; desde mis oídos que a veces escuchan la música de tus palabras y melodías y otras están ensordecidos por los gritos incesantes de mis propios pensamientos. 

Te saludo desde mi niña, esa que todavía cree en cuentos de hadas, desde mi adolescente que lo cuestiona todo, desde mi adulta que a veces es tan seria y desde mi vejez que está más cerca de los ángeles y de Dios porque ya no le teme a la muerte.

NAMASTÉ.