domingo, 21 de junio de 2009

Operación a corazón abierto


Hace poco le hicieron una operación a corazón abierto a la madre de una amiga. Quise saber por su recuperación y supe que es dolorosa, porque para llegar al corazón se debe romper la dura  caja que lo guarda. Así que, una vez el corazón ha sido sanado, el cuerpo queda apaleado por un buen tiempo. Sin embargo, nadie reniega de ese dolor, porque sin un corazón latiendo, no hay vida.

¿Cuántos de nosotros no hemos necesitado una operación a corazón abierto para curar las heridas causadas por experiencias dolorosas del pasado? Esas heridas han dejado la caja que lo protege cada vez más dura y difícil de abrir. El sólo pensar en la posibilidad de abrirlo de nuevo, es aún más terrorífico que dejarlo detenerse poco a poco hasta no poder sentir nada. Pero él está ahí, latiendo debajo las paredes que lo tienen encerrado, esperando...

 Y entonces, decidimos que hay que operar. No hay forma de saber si la operación será exitosa; nadie nos garantiza que volverá a latir normalmente. Sin embargo, pese al terror que nos produce el riesgo de morir en el intento, tomamos la decisión. ¿Por qué  la tomamos? ¿Qué nos motiva a hacerlo? ¿Será alguien o algo? Mi teoría es, que es mas doloroso no sentir nada en absoluto, que sentir dolor. Y el premio es, amar de nuevo. ¿Para qué? Simplemente sentir la vida... palpitando. 

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